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Emprendedores en España

De todos es conocido el intento del Gobierno por potenciar en España el emprendurismo entre los jóvenes en un intento de paliar el enorme paro juvenil existente.  Según el departamento de Empleo del gobierno, el que las tasas de desempleo juvenil en España sean más altas que en otros países de la Unión Europea puede explicarse, en parte, por la escasa iniciativa emprendedora.

No es objeto de este artículo entrar a analizar si los problemas del paro juvenil se solucionan fomentando a que los jóvenes se autoempleen pero sí nos gustaría mostrar algunas características de la actividad emprendedora en España, especialmente entre los más jóvenes (hasta 35 años).

Empleo vs autoempleo

La preferencia por el empleo vs. autoempleo es mayoritaria entre los jóvenes. Y va en aumento desde que se inicia la crisis. Cuando se les pregunta a los jóvenes por sus motivos, éstos ponen de manifiesto que  valoran más la estabilidad y el tener ingresos fijos que la independencia y la libertad de horarios (factores que valoran mayoritariamente los emprendedores).

Valores y cultura

Hay  factores personales que son primordiales a la hora de desarrollar un nuevo proyecto: estar dispuesto a asumir riesgos y  tener confianza en uno mismo y en sus habilidades. ¿Qué piensan los jóvenes españoles de sí mismos?: Todos hemos oído que el español medio tiene un mayor miedo al fracaso y, por consiguiente, una aversión al riesgo que le supone un freno real a la hora de emprender. En la realidad, si analizamos las cifras, esto es así también entre los jóvenes: Por ejemplo, si comparamos la actitud hacia el riesgo (“En general soy una persona  que aume riesgos”) de los encuestados españoles con los norteamericanos, sólo un 12% de los españoles se considera  capaz de asumir riesgos frente a un 39% de los encuestados en EEUU según un estudio de la OCDE.

Asimismo, los jóvenes españoles consideran que no tienen nuevas ideas ni es creativa –cuando en la realidad, los españoles destacan en actividades muy creativas frente a otros países- en un 85% de los casos!.

Por último, los jóvenes españoles creen que no tienen control sobre su propio destino y que éste está determinado por la suerte o por otros en un 83% de las veces según afirma el estudio Eurobarometer.

Factores externos

Si a esta actitud interna de los jóvenes le sumamos –o es causa- la peor imagen que se les otorga a los emprendedores en España – por ejemplo, los medios de comunicación de países como Estados  Unidos o Noruega le dedican  el doble de tiempo a la iniciativa emprendedora que los españoles – y la mínima inversión que España dota a I+D –estamos a  la cola tanto en inversión en I+D como en  número de investigadores: países  como Suecia o Estados  Unidos invierten hasta 3 y 2  veces más- no nos deberían extrañar estas cifras.

¿Cuáles son las principales características personales de los emprendedores?

Algunos de los rasgos personales “típicos” de los emprendedores son los siguientes:

  • Necesidad de logro: querer alcanzar metas significativas y desafiantes.
  • Independencia: deseo de ser sus propios jefes.
  • Locus de control interno: los resultados de los eventos están determinados por las propias acciones, no por la suerte o por terceros.
  • Propensión al riesgo: los emprendedores toman decisiones bajo incertidumbre, pero con altas probabilidades de ganar.
  • Autoconfianza: creencia en las propias habilidades que les ayuda a superar momentos críticos.

¿Todos podemos ser emprendedores?

Las cualidades personales que poseen los buenos emprendedores, ¿se pueden aprender?. En este sentidos, hasta ahora existía una especie de creencia general según  la cual “el emprendedor nace y no se hace” pero cada vez más se está imponiendo otra línea de pensamiento  que indica que la iniciativa emprendedora puede aprenderse.

Según la teoría sobre la personalidad, los principales elementos de la personalidad se adquieren en el proceso de socialización primaria (la educación recibida a través del entorno familiar en los primeros años es clave), posteriormente en el proceso de socialización secundaria (escuelas, amigos)  y por último, la cultura nacional tiene también un impacto en los valores y comportamientos de los individuos.

Para que se logre un cambio se debe, por tanto, actuar en los tres niveles: en el familiar,  incentivando la autoestima y el pensamiento crítico, rasgos fundamentales a la hora de emprender. En el educativo, los jóvenes españoles    no     sienten que se se les ha educado para emprender y los expertos coinciden en que es necesario potenciar más y a mayor escala la formación en iniciativa emprendedora.  Asimismo, se debe cambiar la percepción general de la sociedad y en este sentido los medios de comunicación y organismos oficiales juegan un papel decisivo.