ORIENTACION

En España el peso de las Pymes en el total de empresas es altísimo, representando aproximadamente un 90% del total de éstas y empleando al 70% de la mano de obra española. Evidentemente, a la hora de competir, éstas lo tienen más difícil pues la capacidad de acceder al crédito, los mayores costes financieros, menores presupuestos en marketing o investigación…son aspectos que difícilmente pueden cambiar y que dificultan la competición con empresas de mayor tamaño.

Competir mediante el capital humano

Sin embargo sí hay un aspecto crucial que está en su mano controlar y  que puede resultar una ventaja competitiva significativa: el capital humano. En este sentido, hasta hace pocos años, las pequeñas y medianas empresas tenían dificultades en atraer al mejor talento ya que resultaba complicado ofrecerles atractivas contraprestaciones que las mayores sí podían hacer.

Actualmente, la crisis y el alto número de desempleados está permitiendo que pequeñas empresas puedan optar a un capital humano que en la época “boyante” resultaba mucho más difícil, por no decir, prácticamente imposible “captar”. Además, y de forma paralela, estamos observando cómo la fuerza laboral actual valora de forma sustancial  otros aspectos no sólo salariales que las  empresas de mayor tamaño podían ofrecer y que las pequeñas y medianas empresas podrían explotar como forma de atraer y retener a este talento.

Qué valoran actualmente los trabajadores aparte del sueldo

Medidas  como favorecer un clima en el se escuche lo que tiene que decir el empleado con un continuo feedback entre éste y la gerencia,  la puesta en práctica de un sistema donde la aportación de nuevas ideas se convierta en algo asumido por todos, un horario que permita una mejor conciliación familiar, valoración según resultados y no por las largas jornadas que permanezca  en la empresa, …en fin, medidas todas ellas que no tienen por qué suponer un desembolso económico por parte de unas empresas que no pueden asumirlos pero que pueden marcar la diferencia a la hora de seleccionar y retener unos excelentes trabajadores.

Qué aspectos marcan la diferencia entre empresas de menor tamaño a la hora de seleccionar

Cuando una empresa de pequeño tamaño se plantea la decisión de incorporar a nuevos trabajadores, debería tener en cuenta los siguientes aspectos en su proceso de selección:

  •  Enfoque en el cliente: Una ventaja potencial que tiene la pequeña empresa frente a la grande es que éstas pueden tener mayor capacidad en ofrecer un mejor servicio al cliente ya que pueden atenderlos de forma directa y personalizada a las necesidades de éstos, cambiando, si hace falta, los procedimientos corporativos. Contar con empleados con un fuerte enfoque al cliente que favorezca una estrecha relación con éstos puede constituir una herramienta poderosa para las empresas como forma de diferenciarse de otras mayores. Y no sólo en departamentos en contacto directo con el cliente!
  • Cultura y capacidad multitarea: En general, la cultura menos restrictiva de las pequeñas empresas favorece más que los empleados trabajen, cuando sea necesario, en otras tareas que no pertenezcan estrictamente a su departamento. Esto implica que a la hora de contratar se valore positivamente candidatos con capacidad “multitasking” o multitarea.
  • Grado de implicación: Todos estaremos de acuerdo que un alto grado de implicación por parte del empleado hacia la empresa es positivo con independencia del tamaño de ésta. Pero también estaremos de acuerdo que en la actualidad se está produciendo un cambio caracterizado por un progresivo distanciamiento de los empleados hacia sus empleadores por motivos en los que no vamos a entrar en este artículo. En la empresa pequeña es crítico contar con empleados con una gran implicación hacia la empresa pues éstas, por su propia naturaleza y sus recursos, están más desprotegida que las de mayor tamaño a los vaivenes del mercado. En momentos de fuertes tensiones económicas, éstas se deben adaptar a la nueva realidad en muy poco tiempo y, en este sentido, el papel de sus empleados y la actitud y respuesta de éstos en estos momentos puede marcar la diferencia.
  • Proactividad e iniciativa: En las grandes empresas las funciones a desarrollar por los futuros empleados están fuertemente delimitadas o prefijadas. Es en las pequeñas, donde con menores presupuestos tienen que competir frente a empresas de mayor tamaño, la capacidad de iniciativa de los empleados que puede expresarse por implantar nuevas formas de trabajar, detección de oportunidades, etc.  puede resultar un factor decisivo para el éxito de éstas.
  • Integridad: Si a su empresa, además de ofrecer unos buenos productos o servicios con unos precios competitivos, la relacionan con conceptos tales como honestidad, confiabilidad, seguridad,… logrará retener y fidelizar a sus clientes aun cuando surjan nuevos competidores. Y más con el actual entorno en el que estamos inmersos. Para ello, tiene que esforzarse en contar con empleados honestos mediante un proceso de selección amplio que le permita detectarlos.

 

Conclusión

 La selección de personal puede ayudar de forma sustancial a las empresas a competir en un entorno francamente complicado mediante la incorporación de un capital humano que, lamentablemente, está desaprovechado.  No sólo hay  que tener en cuenta las funciones que debe cumplir este personal a corto plazo, hay que mirar más allá y buscar características personales y aptitudes en éstos que puedan impulsar su empresa a medio y largo plazo. Para ello, la empresa también debe esforzarse en encontrar formas de captar retener a este talento y debe invertir todos sus esfuerzos en alcanzar este  objetivo.