MAYORES

En un interesante informe de la fundación Adecco sobre el colectivo de mayores de 45 años se concluye que la crisis económica ha agravado su situación en términos de acceso al mercado laboral español.

En el periodo comprendido entre 2008 y 2013 el número de parados en este colectivo ha aumentado un 132%, representando casi un 40% del total de desempleados en España.

Además de estas cifras alarmantes, si analizamos más en profundidad los datos aportados por dicho informe, observamos que  un 70% de los desempleados mayores de 45 años ya es de larga duración.

Causas posibles

Tradicionalmente las causas que se dan es que su falta de práctica en la búsqueda de empleo y la poca actualización de conocimientos, sobre todo a nivel tecnológico,  lastra sus oportunidades laborales. Pero ¿es esto  cierto?

La realidad  es que en España no existe por parte de las empresas una cultura corporativa que favorezca la contratación y retención de los mayores de 45 años y la discriminación por edad es un hecho demasiado frecuente en nuestro país.

Hay que tener en cuenta que este colectivo puede aportar a las empresas su experiencia, una madurez y una mayor estabilidad emocional así como un alto grado de compromiso en las empresas o proyectos a las que se vinculan.

A pesar de ello, las dificultades que se encuentran en su búsqueda de empleo son enormes.

Aparte de las causas arriba indicadas que normalmente las empresas aducen, existen otros motivos que actúan como una barrera de entrada en el mercado laboral y es que las empresas piensan que este colectivo exigirá contratos de trabajo más estables y/o mejor remunerados o que serán menos flexibles a la forma de trabajar de una compañía.

Vamos a comentar las evidencias sobre el efecto que tiene la edad en realidad sobre la productividad en el trabajo:

Existen diversos estudios basados en experiencias reales de empresas en los que muestran que los resultados obtenidos por los trabajadores de mayores de 50 años fueron significativamente mejores en términos de ventas / costes de empleados.

Por otro lado, para trabajos en los que se requiera  esfuerzos físicos manuales, la edad no juega en contra o bien, si existe cierta disminución de aptitudes físicas, se ven compensadas por las ganancias de experiencia.

En cuanto al nivel de ausentismo, los empleados mayores tienen tasas más bajas de ausentismo evitable que las de los más jóvenes, aunque sí que es cierto que las ausencias inevitables son mayores quizá debido a que los períodos de recuperación son más largos que los que necesitan trabajadores más jóvenes.

En EEUU existen un número creciente de empresas que contratan a trabajadores maduros porque, en comparación con los más jóvenes, tienen menores tasas de rotación y costes de capacitación, y en muchos casos su rendimiento es mejor. Además, los empleadores valoran la ética del trabajo de estos empleados.

En definitiva, las empresas deberían cambiar su percepción de este problema ya que nos enfrentamos a una realidad y es que la población está envejeciendo y, por otro lado, se está alargando la edad mínima de jubilación. Por este motivo, se hace muy necesario adoptar  medidas que combatan la discriminación a los mayores de 45 años y los sitúen como trabajadores absolutamente válidos y preparados.

Algunas de las medidas que propone Adecco en su informe son las de facilitar el acceso a la formación,  apostar por la promoción de la salud y seguridad en el trabajo e incluir en la política de RRHH planes de gestión activos de la edad que eviten la discriminación de mayores de 45 años.