self monitoring

En este artículo vamos a hablar sobre las razones que justifiquen que determinados individuos tengan una mayor proyección profesional que otros partiendo de aptitudes similares. Como veremos más adelante, una de las razones fundamentales proviene de una  capacidad denominada Self monitoring.

En otro artículo comentamos que existen cinco rasgos de personalidad que son muy relevantes en los procesos de selección de personal  a la hora de poder predecir el futuro comportamiento de los candidatos o empleados como son el nivel de extroversión, su capacidad de adaptabilidad, la meticulosidad, la estabilidad emocional o la apertura a nuevas experiencias.

Sin embargo, estos cinco rasgos no son los únicos que pronostican acertadamente el comportamiento en las organizaciones, existen además otros atributos específicos que también nos ayudan  a describir la personalidad de alguien y que nos van a ayudar a responder la pregunta que plantea el título de este artículo.

Todos conocemos casos en nuestra experiencia profesional de directivos o ejecutivos que han desarrollado una carrera profesional exitosa, con frecuentes ascensos y, consecuentemente, obteniendo mejores retribuciones. Paralelamente, conocemos igualmente otros casos de ejecutivos igualmente bien preparados, con una alta capacidad intelectual y  elevado desempeño que no han conseguido ascender a partir de un determinado nivel. Más de uno se puede haber  preguntado la razón de por qué uno ha ascendido mientras que otro no lo ha conseguido partiendo ambos de similares capacidades. La respuesta, desde un punto de vista de la psicología, suele estar en un atributo denominado automonitoreo o Self monitoring.

Dicho así seguramente no nos dice nada así que vamos a definir este atributo: El automonitoreo se refiere a la capacidad que tiene un individuo para ajustar su comportamiento a factores situacionales externos como pueden ser otras personas, organizaciones o situaciones en las que pueda influir. Dicho  de una forma más coloquial, el automonitoreo se refiere a la aptitud política y dicha aptitud puede ser detectada en los procesos de selección de personal.

Concretamente, las personas que poseen esta capacidad son muy sensibles a las señales externas y se comportan de manera distinta en situaciones diferentes, además, son capaces de aceptar contradicciones muy marcadas entre su actuación pública y su “yo” privado.

Por ejemplo, personas que se definen como “muy sinceras u honestas” les cuesta aceptar contradicciones entre lo que sienten y su comportamiento, no pudiendo ajustar su comportamiento a situaciones cambiantes. Pensemos en las personas tipo “yo soy así y no pienso fingir”, estas personas tienden a mostrar lo que sienten y sus actitudes verdaderas en toda situación, no tienen aptitud política y suelen tener problemas a la hora de desarrollar de forma exitosa su carrera profesional pues les cuesta adaptarse a situaciones cambiantes y no están dispuestas a fingir para complacer a otros.

De hecho, el automonitoreo es uno de los  rasgos de personalidad que mejor explican determinadas capacidades  de los políticos y de los altos directivos. Así, los individuos que tienen automonitoreo es más probable que surjan como líderes, tengan más movilidad en sus carreras, reciban más ascensos y que ocupen puestos clave en una organización.